Un día en Futaleufu
Era muy pequeña, hacía el año 1976, la menor de cuatro hermanos, vivíamos en una casa construida por mi padre de madera, con dos hileras de pino plantados a un costado de la casa y entre los cuales corría un arroyo mágico, ahí ocurrían miles de pequeños acontecimientos que con el tiempo se han transformado en historia que lentamente voy a ir relatando .
El arroyo mágico, nace en el cerro en el cual hay una gruta natural en donde está ubicada una imagen de la virgen, cuando lograbamos llegar hasta ahí era muy inspirador, desde ahí teníamos una vista maravillosa del valle de Futaleufú cuatro calles por un lado y ocho por otro no era más que eso, un trazado perfecto, la media luna, el estadio de hermoso pasto, cercado por una laguna natural, un gimnnasio, el Hospital, la plaza diseñada por mi padre, la escuela , un cerro llamado la Sierra Huacha, El cerro Teta, la pista de aterrizaje que era la única vía de comunicación con la civilización y lo más importante para mí, la quinta de mi padre............Ahí se desarrolló mi vida entre arboles de peras, manzanas, ciruelas, corintos, frambuesas, grosellas, maqui, cerezas, nueces, siembras de papa, zanahorias, lechugas y mis especiales rabanitos, conejos, abejas , gallinas pavos, cerdos.
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